Mágicas pastorelas en el ISSSTE

Por Nazaret Estrada
La Subdelegación de Prestaciones de la Delegación Regional Zona Norte llevó a cabo el encuentro Una mágica Navidad, en el que por primera vez se reunió a las 57 estancias de las cuatro delegaciones del Distrito Federal: Norte, Sur, Oriente y Poniente. El acto, organizado por las directoras y las maestras de cada estancia, tuvo como objetivo que a través de la participación de los chiquitines sus cantos navideños y sus actuaciones en breves pastorelas invitaran a recobrar los valores, las tradiciones, la fortaleza y la fe que desgraciadamente se han ido perdiendo.

En Una mágica Navidad algunos niños cantaron villancicos ataviados como acólitos y acompañados por instrumentos musicales, como el triángulo y los panderos. Otros actuaron de payasitos, bailarinas y robots que se estremecían porque Odiosón había robado la Navidad. Este cuento, escrito por el personal de la estancia número 15, urgió al público a reflexionar sobre ¿cómo sería la Navidad sin regalos? Por su parte la estancia 48, con su Pastorela ultramoderna, presenta a una María que tiene que dar a luz en el metro, después de que ella y José se enfrentan a empujones, descortesías y apretujones.

Los pequeños, de entre 3 y 5 años de edad, demostraron su gracia y sus dotes artísticas en cada una de sus presentaciones.

En Una mágica Navidad hubo risas y calurosos aplausos por parte de los papás de los pequeños artistas.

Los niños no sólo fueron actores, sino también espectadores, ya que en el teatro Ciudadela se presentó Un diablillo en pastorela -espectáculo para la adaptación libre del grupo Mundo Mágico-, dirigido por el también actor Arturo Espinoza.

La obra tiene ritmo. Los pastores y diablos divirtieron al público tanto por sus ocurrencias, sus cantos, y sus movimientos escénicos; aunque algunos actores descuidaron su caracterización y su espacio corporal.

La escenografía del infierno representó realmente lo que debía; y cuando los diablos aparecieron en Belén para hacer de las suyas; los niños espectadores gritaban a los pastores: "¡Ahí está el diablo!" Lo que provocó la risa del público.

Las excelentes actuaciones de Lucifer (Arturo Espinoza), Lotaria (Yolanda Martínez) y Doña Trino (Dalila Zúñiga), invitaron a reír, divertirse y reflexionar; los diálogos fueron sencillos, claros y amenos (dirigidos a los pequeños) y las ocurrencias por hacer rabiar al pueblo de Belén por parte de Lucifer y su ayudante Quitito (Miguel Cázares), mantuvieron la emoción de los espectadores. Un diablillo en pastorela cumplió con su cometido: ser una obra divertida y de entretenimiento.