Convive, una experiencia inolvidable

Plenitud en la edad dorada

Por Josefina Zamora
Convive es una maravillosa lotería del ISSSTE que cada semana, con los brazos abiertos, espera en sus instalaciones de la unidad habitacional Fuentes Brotantes, en la ciudad de México, a 160 jubilados y pensionados elegidos para saturarles el espíritu -desde su traslado hasta el regreso a casa- de vivencias profundas, positivas e inolvidables.

Un fin de semana acudimos y entrevistamos a personas de Puebla, Tamaulipas, Querétaro y Distrito Federal que resultaron beneficiadas con el programa de actividades de este centro de convivencia dirigido por la licenciada Janeth Flores Rivera.

María Victoria Calderón, de 64 años, se declara fascinada con la atención de "los chicos" que con tanto gusto dedican su tiempo a los mayores. "Estoy sorprendida -dijo- de todo: la alimentación, las actividades. ¡Cómo nos cuidan y nos miman! Hasta me regalaron un libro que habla sobre la historia de mi tierra: Puebla. ¡Qué suerte poder estar aquí!"
Aldegundo Chávez Martínez, radicado actualmente en Puebla, se jubiló en Zacapu, Michoacán, como director de secundarias generales. Esta convivencia, comentó, los reunió para motivar sus vidas, para hacerlos felices. "El compañerismo, la música, la afinidad en los nuevos amigos y el poder entender que hay que disfrutar bien de los años que nos quedan son algo muy importante a esta edad. ¡Qué bueno que existe Convive!", expresó.

Juan López García, un afortunado maestro de la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, se jubiló como supervisor de educación primaria. Estima que vivir bien los días que queden es muy sabio. "Viajar, pasear y divertirse son muy importantes", asentó.

"Con este programa no sólo recibimos buenas atenciones, sino que también leemos libros interesantes. Nos explayamos, brincamos, saltamos sin ninguna inhibición y se acaba el estrés. Ya bailamos en las trajineras de Xochimilco y cantamos con el mariachi. Todo está perfecto y me voy con ganas de volver, volver, volver", sentenció.

Bernardo Ortiz Díaz, de Querétaro, con 61 años de edad, acude regularmente a un club de jubilados porque disfruta de la amistad como un valor muy importante. "Que nadie se desanime -propone feliz- porque nada se ha terminado; al contrario, empieza la verdadera oportunidad, porque si antes nos responsabilizaban de nuestros deberes ya es momento de pensar en nosotros para poder florecer en nuestras inquietudes, deseos y anhelos para lograr una vida plena".

"Soy soltero -aclara Bernardo-; nunca me casé y ahora de jubilado convivo más con mi familia; comparto con ella la experiencia que me ha dado la vida y la oriento dándole consejos. No me siento solo y siempre estoy a la espera de nuevas amistades. Convive es mucho incentivo para mí".

Eduardo Merino Cervantes, de la Delegación Regional Zona Sur del Distrito Federal, manifestó: "La licenciada Janeth tiene mucha condición humana; nos protege la dignidad y no permite que nos falten al respeto. Nos hace sentir como si estuviéramos en nuestra propia casa".

Merino Cervantes aprecia, como él mismo dice, la oportunidad brindada por el ISSSTE de ampliar círculos de amistades, "sobre todo ahora que estamos en la 'edad dorada', en la que ya cumplimos con todo lo que nos corresponde y ahora nos queda hacerlo con nosotros mismos. Cuando fuimos activos nos dedicamos al trabajo; yo, como diseñador gráfico y maestro de dibujo, siempre fui responsable".

Con 70 años a cuestas está recién casado con María Elena Castillo Ponce de León, de 60 -ambos son viudos- y tienen planes. Con un brillo muy especial en su mirada afirma que lo importante de su edad es que está listo para realizar proyectos.

Como todo tiene que terminar, vino el cierre de actividades; pero con gran entusiasmo, con cantos, poesías, agradecimientos y emociones encontradas. No fue como el final de una bella historia, sino el abrirse de muchos nuevos horizontes en la vida de los afortunados participantes a quienes el ISSSTE concedió un maravilloso regalo de convivencia.