B.234-2006

México, D.F., a 27 de agosto de 2006.

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SEVERAS SECUELAS EMOCIONALES, ADEMÁS DE DAÑOS FÍSICOS, CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL

Su rehabilitación exige trabajo multidisciplinario, desde médicos y enfermeras para la  curación del daño físico hasta psicólogos y trabajadoras sociales

Mala conducción de la familia y pérdida o carencia de valores sociales, factores que propician ataques a los hijos

 

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Los niños que son maltratados dentro de su familia resienten severas secuelas emocionales, además de los daños o lesiones físicas que reciben en forma recurrente. Su rehabilitación exige la participación de un equipo multidisciplinario de salud, que abarca desde el médico de primer contacto hasta especialistas en diversas ramas, como cirujanos plásticos, psicólogos, trabajadoras sociales y la atención constante de enfermeras y paramédicos.

La doctora Carmen Neri Moreno, pediatra del Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza”, indicó que en el servicio de Urgencias Pediátricas del nosocomio, que atiende a una gran población, preponderantemente de zonas populares del oriente del Distrito Federal y Estado de México, se atienden en forma constante niños que son maltratados por sus padres o lesionados en la vía pública.

“Los casos más frecuentes obedecen a las mismas características de la zona en la que está ubicado geográficamente el hospital. Tenemos los niños accidentados, tanto en casa como en las vialidades; hay traumatismos craneales, crisis asmáticas y convulsivas, pero una de las urgencias más frecuentes entre los accidentados son quienes presentan el síndrome del niño maltratado.

“Generalmente llegan por fracturas, quemaduras o contusiones que se reportan como accidentes, pero al realizar una valoración más profunda de los pacientes se evidencian manifestaciones de maltrato, situación que generalmente afecta a todos los miembros de la familia, especialmente los niños, quienes resienten con mayor severidad la disfunción familiar”, señaló

En estos casos, además de la atención médica y psicológica, existe un ordenamiento legal para dar parte a la autoridad ministerial. En todo caso, se brinda una atención integral a los menores, con la participación de personal debidamente capacitado para estas tareas.

“Nos preocupa a nosotros como trabajadores de la salud el daño físico pero más todavía el daño afectivo y emocional que se inflige a los menores. Estas conductas nos demuestran la falta de educación y de valores sociales que caracterizan a un amplio grupo de personas”, expresó la especialista.

Indicó que el área de cobertura del Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza” se conforma en gran medida por población de zonas marginadas, con severos problemas sociales y culturales, lo cual explica la frecuencia con que se presentan estos casos de maltrato. Es frecuente atender a pequeños con el síndrome del niño maltratado, que incluye privaciones, desnutrición, accidentes, fracturas o hasta traumatismos craneales.

Es frecuente que ante la atención que reciben los menores se genera una gran empatía entre ellos y el personal. “Tuvimos recientemente un caso de este tipo y, obviamente, el niño no se quería ir luego de ser atendido. El niño se encariñó con todo el servicio: con las enfermeras, con los médicos, con las trabajadoras y el personal administrativo. Todos estos casos a nosotros nos llegan al corazón”, puntualizó.

Carmen Neri señaló que la labor del personal de salud no se enfoca a la situación meramente curativa de lo físico, sino que es importante el trabajo multidisciplinario donde intervienen el médico, la trabajadora social, psicólogos, las enfermeras y personal paramédico. Se requiere de diversos servicios que incluyen cirugía plástica, psicología, pediatría, medicina física y rehabilitación para tratar a los chiquitos y ayudarlos a puedan recuperar  su salud en lo físico y en lo psicológico.

   
 
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