B.233-2006

México, D.F., a 26 de agosto de 2006.

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PREESCOLARES RENUENTES A COMER OCUPAN 48% DE LA CONSULTA DE CONTROL DEL NIÑO SANO

Malos hábitos, consumo de comida chatarra y presión emocional, principales causas

 

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Tras un niño melindroso para comer existen diversos factores que dan lugar a su renuencia. Problemas como hábitos inadecuados de alimentación en cantidad, horarios o tipo de comida; presencia de enfermedades físicas no diagnosticadas y conflictos emocionales son algunos de los factores que pueden generar esta condición en los menores.

La doctora Alicia Robledo Galván, titular del XIV Curso de Desarrollo Físico y Emocional del Niño, organizado por el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, destacó que este problema tiene alta incidencia en infantes preescolares. “El 48% de las consultas de control de crecimiento en niño sano son por la preocupación de los papás de que el niño no come bien”, refirió.

Cuando un niño no crece, está bajo o excedido de peso para su edad, sexo, complexión y características hereditarias, estamos ante un problema relacionado con la alimentación, para cuyo tratamiento también es importante hacer otras valoraciones a fin de descartar causas orgánicas.

Las bases de una correcta alimentación: son: la provisión adecuada de comida en cantidad y calidad, para que se logre un equilibrio sin escasez ni abuso de algunos productos, los cuales deben manipularse con higiene.

También es fundamental que los alimentos sean servidos a los niños en un ambiente emocional agradable, y que la acción de comer sea para satisfacer su hambre y sentido del gusto, no motivados por obtener un premio o una recompensa. Los horarios de comida deberán fijarse y respetarse, además de evitar la ingesta de alimentos chatarra entre comidas.   

De acuerdo a la especialista son múltiples los factores que ocasionan que un niño no coma adecuadamente; las costumbres familiares juegan un papel preponderante. Los malos hábitos son muy frecuentes y generalmente están asociados a horarios inadecuados de alimentación (o se come con mucha frecuencia, o los lapsos son muy largos), se permite la ingesta de comida chatarra entre comidas y consumo de alimentos de mala calidad nutricional.

El ambiente emocional en el que se desarrolla el niño es también un aspecto que influye en que coma bien o mal. “En la cultura mexicana, la hora de comer es la hora de la reunión familiar y de la convivencia. Si este tiempo se desarrolla entre peleas, chantajes (cuando decimos a un niño: si no comes ya no te voy a querer) y recriminaciones, el niño asociará el tiempo de alimentarse con algo desagradable, lo que le impedirá disfrutar sus alimentos y dificultará su digestión”, señaló.

Robledo Galván aclaró que no todos los niños que llegan a la consulta por dificultades para alimentarse tienen problemas reales; muchas veces ésta puede ser la percepción de los padres.

Por ejemplo, dijo, “existen familias obesas acostumbradas a comer en exceso que llevan a su hijos al doctor porque dicen que no quiere comer o que come muy poco. En estos casos, la familia está inmersa en modelos de alimentación erróneos y considera que el menor es el que tiene problemas”.

Otra causa frecuente de trastornos de la alimentación es el consumo de alimentos chatarra entre los horarios de desayuno, comida y cena, lo que ocasiona que los pequeños no tengan hambre a la hora de las comidas fuertes y que se genere un desequilibro en la ingesta de nutrientes (abuso de azúcares, carbohidratos o grasas y carencia de vitaminas, minerales y proteínas).

Cuando los problemas no son de hábitos ni emocionales es importante descartar enfermedades infecciosas o parasitarias, síndrome de mala absorción intestinal u otras causas severas como cáncer, leucemias y aun anorexia.

Está comprobado, dijo, que la salud de la edad adulta depende en gran medida de lo que comamos en los primeros años de vida. Tiene que ver con el desarrollo y la aceleración de factores de riesgo para la hipertensión arterial, la diabetes y hasta con el cáncer, “por eso es importante vigilar que la población infantil tenga una nutrición sana y adecuada”, concluyó.

   
 
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