B.226-2006

México, D.F., a 18 de agosto de 2006.

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ANTE EL REGRESO A CLASES ES NECESARIO CUIDAR LA ALIMENTACION DE LOS NIÑOS EN LA ESCUELA, SEÑALA LA EDN

Los hábitos alimenticios se forman desde la etapa preescolar y serán determinantes para evitar problemas graves de salud en la vida adulta

 

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Ante el próximo regreso a clases de los niños en las etapas de preescolar y educación básica es conveniente que los padres revisen la alimentación de sus hijos, especialmente en cuanto al consumo de refrigerios, proveyéndoles de productos sanos que eviten el desarrollo de enfermedades como la obesidad, sobrepeso y hasta diabetes, señala la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE.

Cuidar lo que consumen los niños como refrigerio en la escuela o por las tardes es fundamental para prevenir algunos padecimientos, así como para controlar estos problemas cuando ya afectan la salud de los menores, advirtió Angélica Díaz Aranda, Jefa de la Unidad de Divulgación de la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE.

La ingesta de “comida chatarra” y altamente industrializada, así como una mayor tendencia al sedentarismo son los tres factores principales que provocan obesidad en el 25% de los niños del país, problema que se acrecienta en las grandes ciudades, como el Distrito Federal y Monterrey.

Reportes de la Academia Mexicana de Pediatría evidencian la gravedad de este problema. En cuanto a su regionalización, indica que se resiente más en los estados del norte, seguidos por el centro de la República y por último las entidades del sur. A nivel de ciudades, el Distrito Federal ocupa el primer sitio, seguido de Monterrey, en Nuevo León.

Explicó que las tres causas fundamentales de la obesidad son: primero, el consumo de alimentos industrializados, en donde se incluye todo lo que es considerado “comida rápida”; la segunda causa son los alimentos comerciales -golosinas, refrigerios empacados--; y en tercer lugar los estilos de vida como el sedentarismo, las aficiones a videojuegos, televisión o Internet.

Para lograr que el niño crezca nutrido sin exceso de peso los padres deben asumir buenos hábitos alimenticios. En caso de que el problema ya haya aparecido, será necesario cambiar los estilos de vida de toda la familia.

Durante su permanencia fuera de casa los niños tienen la libertad de elegir lo que consumen, pero no siempre cuentan con la mejor orientación hacia productos saludables, lo cual puede dar al traste con el cuidado que se observa en el hogar, en cuanto a ofrecerles alimentos nutritivos en forma variada y equilibrada.

Actualmente algunas madres no preparan refrigerios nutritivos para sus hijos al considerar que implica una gran inversión de tiempo, tomando como alternativa el darles dinero para que ellos compren lo que quieran consumir. Con esta facilidad, los niños adquieren productos que en su mayoría son catalogados “chatarra” o “comida rápida”, que nada ayudan a la nutrición y, por el contrario, los hacen subir de peso.

Si bien existe ya una regulación para los productos que se venden dentro de las escuelas, fuera de los planteles la oferta de dichos artículos se mantiene.

Díaz Aranda aseveró que, para atraer al niño, es necesario salir de los alimentos comunes y aburridos como el sándwich o las tortas. En su lugar pueden hacerse variantes como los rollitos de pan, que se elaboran con pan blanco aplanado, al cual se le quitan las orillas y se le ponen mayonesa, jamón, mostaza, queso y/o lechuga; posteriormente se enrollan y, por último, se rebana.

También se pueden aplicar otras alternativas como sushi de pepino, que se rellena con jícama y zanahoria picada, se rebana y se les pone para llevar. Otra opción son las brochetas de fruta de temporada, cuyos trozos se colocarán en palillos grades; también se pueden hacer con salchichas de pavo.

En todo caso, es importante que se dé prioridad a los alimentos naturales y frescos, evitando el picante y el limón. Para beber es recomendable el agua simple, lo cual resulta fundamental a fin de que el niño se acostumbre a su consumo. De manera alternada se puede ofrecer agua de sabor a los pequeños, elaborada con frutas naturales pero con poca azúcar. Lo que se debe restringir son los refrescos.

Angélica Díaz indicó que no sólo se considera refrigerio lo consumido durante el recreo, sino también lo que se come en el transcurso de la tarde, por lo que es necesario tomar en cuenta que sean productos ligeros que no interfieran con la cena, siendo conveniente consumirlos entre las cuatro y cinco de la tarde, cuidando que no sean pasteles u otro tipo de platillo demasiado pesado para su estómago.

La formación de los hábitos alimenticios desde la etapa preescolar resulta fundamental en el desarrollo de los niños, ya que en esta fase asumirán las actitudes que en materia de nutrición e ingesta de comida los acompañarán durante el resto de su vida.

Angélica Díaz resaltó la importancia de fijar horarios de comida y respetarlos, además del hecho de que entre dichos horarios el niño no podrá ingerir ningún tipo de comida chatarra, salvo la colación, que pueden ser frutas o verduras como zanahorias, o jícamas.

 
 
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