B.225-2006

México, D.F., a 17 de agosto de 2006.

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LA EXPOSICIÓN A RUIDOS INTENSOS ACELERA EL DETERIORO DE LA CAPACIDAD AUDITIVA

El uso de audífonos y aparatos de sonido con alto volumen ocasiona daños a los oídos, que en la mayoría de los casos son irreversibles

La introducción de cotonetes y otros materiales llegan a provocar ruptura de la membrana timpánica

 

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Las personas que laboran en lugares donde se generan ruidos intensos están expuestas a tener trauma acústico en caso de no utilizar elementos de protección que ayuden a mitigar el impacto sonoro en los órganos auditivos, advirtió la doctora Luz María Viveros Añorve, otorrinolaringóloga de la clínica de Especialidades Indianilla del ISSSTE.

“Habitualmente, a partir de los cincuenta años empezamos de manera natural a tener una pérdida de audición, pero si durante nuestra vida hemos expuesto a nuestros oídos a ruidos muy fuertes vamos a presentar problemas auditivos a mucha más temprana edad o serán problemas más serios”, señaló

Asimismo, advirtió que desafortunadamente cada vez más personas hacen uso indebido de los denominados cotonetes o aplicadores en el propósito de limpiar sus oídos, pero esta práctica puede producir ruptura de la membrana timpánica y dañar en forma irreversible su capacidad auditiva.

En relación al trauma acústico, expuso que es indispensable aplicar medidas preventivas para las personas que deben laborar con exposición reiterada y prolongada a fuertes niveles de ruido. Muchas veces encontramos pacientes que se han expuesto a ruidos muy fuertes, porque laboran en fabricas o arreglando calles; utilizan maquinaria pesada y están sometidos a ruidos intensos, a veces por más de ocho horas.

Obviamente, esa gente va a presentar problemas a mucha más temprana edad que quien no se ha expuesto a ruidos muy fuertes. Una vez que perdieron su capacidad auditiva, el uso auxiliares puede ser una ayuda para ellos, aunque no todos los pacientes son candidatos a este beneficio y tampoco llegarán el 100% de su capacidad original, ya que no se podrán recuperar las células que se dañaron.

Por lo que se refiere al uso de cotonetes o aplicadores para limpiarse los oídos, señaló que estas personas lo único que logran es impactar más el cerumen hacia la membrana timpánica. “Hemos visto pacientes que llegan con su membrana perforada: al estar limpiándose, alguien pasa, les pega y este simple hecho provoca la lesión”.

Destacó que el uso de estos insumos ha generado un mito muy difundido e igualmente nocivo y riesgoso, “por ello siempre sugerimos a los pacientes no limpiarse los oídos y sólo durante el baño aprovechar el agua que de manera normal llega al pabellón auricular, secándose la zona con la toalla al salir de la regadera sin introducir nada dentro del oído, únicamente hasta donde su dedo alcance a llegar”.

Es común ver a las personas que utilizan hasta las llaves del carro para introducirlas en sus oídos. Ante este tipo de conductas de riesgo, la especialista de la Clínica Indianilla indicó que cuando existan molestias mejor acudan a una revisión con su médico tratante para que, de ser necesario, se les haga una limpieza o se les extirpen objetos extraños que tengan alojados en los oídos.

Luz María Viveros Añorve indicó que otras acciones comunes que dañan esta parte del cuerpo y deterioran la capacidad auditiva son el uso indiscriminado y por automedicación de gotas. Es usual que la gente se aplique gotas para todo; hay quienes se ponen vinagre cuando sufren dolor, aceite caliente y hasta cera derretida, lo cual obviamente causa daños que en muchos casos son irreversibles.

Quienes presentan algún problema en sus órganos auditivos deben tener en cuenta que el recibir la atención médica lo más rápido posible permitirá al especialista evitar un daño mayor y facilitará el tratamiento. “Desde una perforación de membrana timpánica hasta un problema de un tapón con cera nos complica las cosas tres veces más”.

Por lo que se refiere al uso de fármacos, indicó que hay productos que llegan a ser ototóxicos, es decir, provocan daños a los oídos y a la capacidad auditiva. No es extraño en el medio saber de personas que tras aplicarse una inyección quedaron sordas, debido a la automedicación con sustancias como la pentamicina, cuyo empleo
–al igual que cualquier otro medicamento sin la supervisión de un médico-- puede tener efectos indeseables.

En lo que concierne a los daños por objetos extraños introducidos en los oídos o nariz, la especialista recomendó que por ningún motivo se intente retirarlos en casa. Lo más aconsejable es trasladar al paciente --regularmente niños—ante el médico para que éste proceda de la mejor manera a corregir el problema.

 
 
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