B.211-2006 |
México, D.F., a 03 de agosto de 2006.
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EL SEDENTARISMO, PRECURSOR DE INFARTOS, HIPERTENSIÓN, EVC E INSUFICIENCIA RENAL
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El sedentarismo es precursor de graves daños a la salud, que van desde lesiones musculares y articulares, así como problemas digestivos, hasta padecimientos crónicos como hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol alto en sangre y todas las complicaciones que estas enfermedades producen, como angina de pecho, infarto cardiaco, enfermedad cerebro vascular o insuficiencia renal. La inactividad física es una característica creciente asociada a los estilos de vida de muchos habitantes de las grandes ciudades, no sólo en México, sino a nivel mundial. La automatización de procesos y el acceso a tecnologías han contribuido a que cada vez más personas asuman una actitud pasiva para realizar labores esenciales en casa, en el ámbito de trabajo y en la convivencia social. El uso de los medios de transporte, de elevadores en oficinas y hogares, computadoras y otras máquinas ha contribuido a que cada vez un mayor porcentaje de la población asuma conductas que elevan sus riesgos de padecer daños a la salud, advierte el ISSSTE en su página de orientación médica en Internet. El organismo señala que el ejercicio o la práctica sistemática de un deporte conllevan importantes beneficios para la salud física, además de mejorar la confianza, la autoestima y la imagen personal; disminuyen la ansiedad y protegen contra la depresión; ayudan a dejar de fumar y a disminuir el sobrepeso, reduciendo también el riesgo de desarrollar patologías que se han convertido en problemas de salud mundial. El grupo poblacional con mayor riesgo para su salud está constituido por personas que padecen sobrepeso u obesidad, quienes generalmente son menos activas que aquéllas que tienen un peso normal. La falta de actividad física también hace que gradualmente se pierda la capacidad de realizar acciones que requieren esfuerzo físico y, consecuentemente, los músculos tienen menor fuerza, resistencia y flexibilidad, las actividades diarias se vuelven cada vez más difíciles; y hay casos extremos que incluso se les dificulta la respiración. Ante esta situación, el ISSSTE en su pagina http://www.issste.gob.mx/aconseja recomienda a los pacientes, sobre todo los que tienen sobrepeso, que realicen una actividad física como correr, caminar o nadar, entre otros deportes. Especialistas del tema que participaron en la integración de esta información explican que una persona sedentaria pasa la mayor parte del día sentada; rara vez camina más de 100 metros; tiene actividades recreativas que no requieren traslado de un lugar a otro; cuenta con un trabajo que la mantiene inactiva; y no toma por lo menos 20 a 30 minutos una vez por semana para hacer ejercicio. En este portal se ofrecen a los derechohabientes sugerencias para realizar un ejercicio eficaz: la primera consideración que debe tenerse en cuenta es conocer cuál es el estado físico actual. No debe realizar ejercicio físico que pueda convertirse en un peligro para la salud. El paciente debe acudir a un chequeo médico previo, sobre todo si ha llevado una vida sedentaria durante mucho tiempo, si está enfermo o cree que puede estarlo. Cerciórese de que su corazón y sus pulmones estén funcionando bien. Es recomendable que las personas que padecen hipertensión arterial o diabetes mellitus realicen ejercicio físico controlado. También es especialmente importante ver al médico si la persona tiene más de 60 años, con el fin de que le recomiende la actividad física adecuada para que pueda realizarla con el menor riesgo posible, especialmente si tiene diabetes mellitus, enfermedad cardiaca, pulmonar o renal. Es importante ponerse en forma, no importa su edad ni su condición; siempre hay una manera de ejercitar el cuerpo. Cada quien debe hacerlo de acuerdo a sus condiciones de salud, hábitos, deseos, preferencias, posibilidades y gustos deportivos. Si es posible, asesórese con un entrenador físico o un profesor de gimnasia. Idealmente, la actividad física debe ser por lo menos de 30 minutos en cada sesión, tres veces a la semana o más si es moderadamente intensa, aclarando que las actividades más ligeras, obviamente, requieren de más tiempo para que brinden los mismos beneficios. Los especialistas recomiendan diversos tipos de actividad física: la aeróbica (con oxígeno). Incluye caminar, correr, trotar, nadar o andar en bicicleta, entre otros. Entrenamiento de fuerza y equilibrio. Incluye pesas y aparatos (anaeróbico). También presentan una serie de sugerencias para realizar actividad física no programada en el hogar, la oficina o en el desempeño de actividades cotidianas como ir de compras. |
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