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La hipertensión arterial es una enfermedad mortal y representa ya un problema de salud pública; sólo es posible controlarla mediante un oportuno y adecuado tratamiento, lo que hace necesario que las personas mayores de 40 años de edad acudan a revisiones periódicas con su médico familiar, quienes podrán canalizarlas con el especialista a fin de evitar daños mayores a su salud.
El doctor Joaquín Zúñiga Madrazo, médico internista y jefe de la Clínica de Hipertensión del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del ISSSTE, dijo lo anterior y señaló que este padecimiento afecta a más del 30% de la población adulta en México, con serias repercusiones cardiovasculares, cerebrales y renales que acortan las posibilidades de vida de quienes la padecen.
Sin embargo, si se diagnostica a tiempo y se trata de manera adecuada, el derechohabiente tiende a mejorar y alargar su vida. La hipertensión arterial se puede prevenir desde la infancia ensañando a los pequeños a comer alimentos nutritivos, estimularlos para realizar ejercicio cotidiano, tanto en el hogar como en la escuela, ya que el sedentarismo es uno de los factores condicionantes para el desarrollo de este mal.
Al respecto, el especialista comentó que las Clínicas de Medicina Familiar del Instituto, ubicadas en todo el país llevan a cabo programas para realizar un diagnostico completo de los usuarios, a fin de detectar condiciones de riesgo que favorezcan el desarrollo de la hipertensión, tales como: obesidad, alto consumo de grasas de origen animal y de alimentos que contengan conservadores, además de elevados niveles de estrés.
Recalcó que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica, silenciosa, que puede ser controlada y se caracteriza por la elevación sostenida de la presión sanguínea en más de una medición.
Los daños que este padecimiento puede ocasionar se relacionan principalmente con el corazón, cerebro y riñones, provocando infartos cardiacos, embolias cerebrales e insuficiencia renal crónica.
La mortalidad por estas complicaciones ha mostrado un incremento sostenido durante las últimas décadas. Así, las enfermedades del corazón, la enfermedad cerebrovascular y las nefropatías se encuentran entre las primeras causas de muerte.
Además, estas enfermedades, por sí mismas, generan grandes costos institucionales para su atención, pero sobre todo elevados costos familiares y personales, ya que en muchos casos los pacientes requerirán los cuidados de sus parientes, pues es frecuente que enfrenten secuelas que limiten su autonomía y calidad de vida.
Cuando una persona tiene una presión arterial constante superior a los 140/90 milímetros de mercurio existen graves riesgos de sufrir alguna complicación y enfrentar un episodio fatal. Desde luego que a mayores valores de la presión arterial, mucho mayor el riesgo.
El doctor Joaquín Zúñiga afirmó que esta enfermedad la sufren, en particular, personas mayores de 40 años. Además, casi todos los hipertensos presentan sobrepeso u obesidad. La hipertensión puede acompañar a la diabetes mellitus y al colesterol elevado en la sangre en más del 50% de los casos.
Este padecimiento puede evolucionar sin manifestarse por largo tiempo hasta que surja una lesión orgánica que la haga evidente. La mayoría de las veces se detecta durante un examen físico, por lo que la presión arterial debe medirse sistemáticamente en todos los pacientes, cualquiera que sea la causa de consulta.
El síntoma más común de esta enfermedad es el dolor de cabeza, especialmente en la base de la nuca, el cual puede llegar a ser incapacitante, acompañado de visión borrosa o mareos.
En México, alrededor de 30% de la población adulta padece hipertensión arterial y cerca del 60% de los afectados ignora su enfermedad. Esto significa que existen más de 15 millones de personas con este padecimiento, de las cuales un poco más de 9 millones no han sido diagnosticados.
La hipertensión arterial es una de las más importantes enfermedades cardiovasculares, debido a su prolongado tiempo de evolución y a las complicaciones que puede generar; después de la obesidad es el padecimiento crónico más frecuente en adultos.
En general, la probabilidad de presentar hipertensión disminuye si se mantiene un peso corporal dentro de los niveles normales, se hace ejercicio en forma sistemática, se realizar actividades de recreación y se mantiene una alimentación baja o libre de sodio.
Cuando una persona sufre hipertensión puede controlarla con una dieta adecuada,
--bajo contenido de sal- y ejercicio, manteniendo además el cuidado regular de su presión arterial.
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