B.281-2005

México, D.F., a 19 de octubre de 2005..

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MÉDICOS DEL ISSSTE REALIZAN POR PRIMERA VEZ EN MÉXICO, PSICOCIRUGÍA CONTRA LA BULIMIA Y ANOREXIA


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Un equipo multidisciplinario de médicos del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del ISSSTE realizó por primer vez en el sector salud, y de manera exitosa, una psicocirugía del sistema límbico cerebral para tratar casos de bulimia y anorexia, como alternativa para mitigar el sufrimiento de pacientes con alteraciones siquiátricas graves y refractarias (sin respuesta positiva a tratamientos).

El neurocirujano Manuel Hernández Salazar informó que la intervención para tratar a una paciente de bulimia se llevó a cabo hace 10 meses a una persona de 24 años de edad, que inició con un problema de anorexia, que se reflejó en pérdida excesiva peso, producto de diversas medidas autoimpuestas para desalojar los alimentos, problema que lindaba entre la anorexia y bulimia. Posteriormente se aclaró un poco más el trastorno y a la paciente se le diagnosticó bulimia.

Todo empezó aproximadamente hace ocho años, con alteraciones de la conducta, no solamente alimentaria sino también de personalidad; se volvió irritable, con insomnio, con problemas de adaptación, de comunicación y datos de un trastorno serio compulsivo, cuenta el especialista.

Posteriormente, la paciente se tornó alcohólica, desarrolló problemas en la escuela y registró hasta cuatro intentos de suicidio. “Cuando conocimos por primera vez a la chica, se veía triste, decaída y era agresiva para contestar. Era muy directa, pero además tenía una condición de agresividad en sus respuestas”.

Se inició con psicoterapia, pero la paciente no la cumplió adecuadamente. Se hicieron muchos ajustes farmacológicos en donde la enferma ya había tenido neurolépticos, neuromoduladores, antiepilépticos, antidepresivos; se había manejado todo tipo de líneas farmacológicas para control del problema, pero no se obtuvo un buen resultado.

Ante la resistencia a estos procedimientos, explicó Hernández Salazar, empezamos de nuevo con un ensayo terapéutico, con psicoterapia; se hicieron ajustes de medicamentos, se volvió a presentar con estudios actualizados, entre ellos resonancia magnética y electroencefalograma, cuyos resultados aparecían como normales pero la paciente seguía mal.

Bajo el diagnóstico de trastorno obsesivo compulsivo con alteración de la conducta alimentaria, “les propusimos a los padres llevar a cabo una leucotomía límbica, que es una cirugía que ya habíamos iniciado en el programa de cirugía de trastornos alimentarios refractarios, mejor conocida como psicocirugía”.

El protocolo institucional para aplicar este procedimiento neuroquirúrgico en bulimia “se realizó con estricto cumplimiento de todas las consideraciones éticas, legales, científicas y técnicas que el caso requiere,  bajo la coordinación del Comité de Psicocirugía, integrado por neurocirujanos, neurólogos, siquiatras y neurofisiólogos”.

Los padres de la paciente fueron informados de los posibles beneficios de esta intervención y de los riesgos derivados de la misma. Asimismo, que se trataba de una operación a realizarse por primera vez en México. Con pleno conocimiento, y en absoluta libertad, autorizaron el procedimiento. La paciente fue intervenida en enero y tuvo inmediatamente una excelente respuesta.

Hernández Salazar explicó que la psicocirugía es un procedimiento quirúrgico que se planea inicialmente hacia los blancos que se deben atacar dentro del cerebro. Durante la planeación se realizan estudios de resonancia magnética y tomografía cerebral; con las computadoras de navegación de estereotaxia se dirige exactamente al punto a donde uno quiere para corregir el problema.

Durante el proceso se aplican electrodos de radio frecuencia –son impulsos caloríficos introducidos a través del cerebro--, con el apoyo de dos trépanos, los cuales permiten que las agujas, que son profundas, se ubiquen en el punto donde se aplicará la radio frecuencia, que es una lesión producida por calor.

A la paciente, por sus características y para evitarle angustia, se anestesió y se retiró al día siguiente sin ningún contratiempo. La joven actualmente está recuperada, no necesita medicamento alguno para controlar la bulimia ni tampoco presenta complicaciones derivadas de la cirugía, puntualizó el neurocirujano.

 

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