| Ante
el considerable incremento en el número de personas obesas en el
país y de las enfermedades que de este problema se derivan, muchas
de ellas de carácter crónico-degenerativas, el ISSSTE intensifica
sus acciones para prevenir y revertir los casos de sobrepeso entre su derechohabiencia,
con cuidados médicos desde las clínicas de primer nivel hasta
la atención altamente especializada en sus hospitales y el apoyo
de nutriólogos.
De
cada 10 personas en México, seis tienen sobrepeso y son fuertes
candidatos a desarrollar diabetes mellitus, hipertensión arterial
o sufrir un infarto al miocardio. A nivel mundial, la obesidad se ubica
en los primeros lugares entre los problemas salud pública, lo que
muestra la urgencia de intensificar las medidas preventivas contra este
padecimiento.
La
obesidad es, fundamentalmente, consecuencia de dos factores: el sedentarismo,
es decir, la falta de actividad física, fomentada en los pequeños
por parte de los padres, al no inducirlos a la práctica de cualquier
deporte; y el segundo es el limitado acceso a una adecuada información
nutricia, lo que facilita la influencia de la mercadotecnia entre los pequeños,
quienes con facilidad acceden a productos de alto contenido en grasas y
carbohidratos, intensamente publicitados.
En
el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, el ISSSTE lleva a cabo
un programa, para ayudar a la derechohabiencia a modificar su dieta, ofreciéndoles
orientación sobre la forma de preparar y consumir los alimentos,
a fin de evitar o abatir la obesidad. En este trabajo participan de manera
conjunta el psicólogo, nutriólogo y el psiquiatra, a fin
de ofrecer una atención integral a los pacientes.
Al
respecto, el psiquiatra Oscar Meneses Luna afirmó que las terapias
impartidas
a los obesos consisten en el diseño de dietas específicas
para cada persona, el diseño de ejercicios de acuerdo a sus propias
características, lo que implica también una modificación
conductual y, en los casos más severos, la realización de
cirugías o la aplicación de tratamientos con farmacoterapia.
La
obesidad es una enfermedad estrechamente relacionada con una mala educación
alimenticia, aunque también influyen factores como la herencia genética.
Agregó que por ello es conveniente cobrar conciencia sobre la importancia
de una adecuada nutrición e ingesta de los alimentos.
Al
respecto, indicó que el desayuno y la comida son los tiempos más
importantes para el consumo de alimentos, pero desafortunadamente en nuestro
país la mayoría de las personas está acostumbrada
a ingerir alimentos en la noche, lo que contribuye sustancialmente al sobrepeso.
Por
su parte, el jefe del Servicio de Apoyo Metabólico Nutricio del
Hospital Regional “Adolfo López Mateos”, doctor José Antonio
Leyva Islas, manifestó que la obesidad es el primer problema de
salud pública del mundo moderno y por ello este nosocomio cuenta
con una Clínica de la Obesidad, donde se atiende a derechohabientes
de las áreas de Ginecología, Ortopedia, Medicina Interna,
Neurocirugía y Reumatología.
Dijo
que por una mala cultura alimenticia, que se ha desarrollado en forma impresionante
en los últimos años, los mexicanos están acostumbrados
a ingerir comidas rápidas, botanas, fritangas, refrescos, dulces
y alimentos con alto contenido de grasas, lo que los lleva a una obesidad
de cuarto grado, que puede provocar la muerte.
Se
ha comprobado que el problema de la obesidad aumenta el riesgo de padecer
algunos tipos de cáncer, como son: el de mama, próstata y
colon. “Comemos a toda hora; en la casa, al preparar la comida, en el recreo,
frente a la televisión, con los amigos, en el camión, en
los cines y en cualquier escenario de espectáculos, y luego nos
admiramos cuando la báscula marca muchos kilos de más”, dijo.
El
incremento de personas obesas en el país se ha reflejado en un aumento
en el número de consultas en la Clínica de la Obesidad, donde
cada semana se atienden en promedio a 300 personas; por lo general, no
tienen una alimentación adecuada, que incluya frutas, verduras y
cereales.
“Este
hospital es pionero con esta clínica. Se encarga de educar a los
derechohabientes sobre lo que deben comer, dependiendo del grado de obesidad,
y se les orienta además respecto de cómo cocinar y combinar
sus alimentos”, expresó.
En
los niños también la obesidad se ha incrementado, debido
a que consumen muchos alimentos chatarra. Destacó que un error común
de los padres es mantener a sus hijos frente al televisor consumiendo productos
como hamburguesas refrescos y palomitas.
Respecto
a los métodos reductivos basados en pastillas o cápsulas
que supuestamente atrapan la grasa, así como los jabones, geles,
cremas o masajes, generalmente representan una salida falsa para el problema.
“Es un error pensar que con sólo ingerir una pastilla o aplicarse
una pomada la grasa corporal desaparecerá”, dijo.
Advirtió
que una persona obesa, de no recibir los cuidados necesarios que le ayuden
a corregir su consumo de alimentos, pueden desarrollar diabetes mellitus,
resistencia a la insulina, hipertensión arterial, osteoartritis,
mayor riesgo quirúrgico, incontinencia urinaria, apnea del sueño,
cáncer, ateroesclerosis, reflujo esofágico y várices.
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