| Los
derechohabientes con problemas de esquizofrenia, depresión y ansiedad
intratable, ya pueden regresar a sus labores de trabajo y vida social gracias
a la aplicación de la Psicocirugía, modalidad neuroquirúrgica
que se aplica satisfactoriamente en el Centro Médico Nacional “20
de Noviembre” del ISSSTE.
El
doctor Manuel Hernández Salazar, neurocirujano adscrito a la sección
de Estereotaxia y Jefe de Enseñanza de la Coordinación de
Servicios Modulares de este centro hospitalario, afirmó que esta
especialidad se emplea en casos específicos, donde la farmacología
no da resultados. Las operaciones cerebrales como la psicocirugía
se mantienen vigentes para tratar algunos cuadros específicos, entre
ellos el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), ideas de suicidio producto
de cuadros depresivos, agresividad patológica, epilepsia y dolores
irreductibles.
Con
este procedimiento han sido tratados ya un paciente con Trastorno Obsesivo
Compulsivo y cinco con agresividad incontrolable. Estas son personas que
tienen un diagnóstico mental de esquizofrenia de diferentes modalidades,
enfermedad incapacitante que es considerada crónica e irreversible.
La aplicación de la Psicocirugía en estos casos no es para
desaparecer la esquizofrenia, sino para suprimir un rasgo de este mal,
que generalmente es la agresividad.
En
este sentido, el neurocirujano abundó respecto de que la conducta
no puede ni debe ser modificada en la esencia psicológica de cada
individuo, por lo que se trabaja solamente para controlar la agresividad
de quienes padecen el trastorno mental.
Este
procedimiento quirúrgico se realiza con apoyo de la estereotaxia
convencional, que consiste en aplicar electrodos de profundidad, ya sea
con el paciente sedado o despierto. La cirugía es guiada por coordenadas
matemáticas a un punto clave.
Las
personas que han sido intervenidas se encuentran en perfectas condiciones
de salud y en ellas se han controlado sus impulsos hacia la agresividad.
Con este tipo de operaciones, que han sido un éxito rotundo, también
se ha logrado en algunos casos la desaparición o disminución
de alucinaciones de pacientes esquizofrénicos.
La
psicocirugía es una herramienta que puede cambiar los síntomas
y la respuesta de quien padece algún mal mental crónico.
Aunque el Trastorno Obsesivo Compulsivo es de baja morbilidad, es altamente
incapacitante, ya que quien lo padece no puede moverse ni ir de una idea
a otra si no rompe antes su obsesión, dijo Hernández Salazar.
Comentó
que “la obsesión es un elemento que gravita en la mente del enfermo;
es una forma muy catastrófica porque es quedarse fijo en un punto
y el paciente no puede vivir el resto de sus funciones”. Una persona con
este problema puede tardarse hasta 10 horas para bañarse. Hay otras
que van manejando y se regresan para confirmar que no atropellaron a nadie,
lo cual se debe a la obsesión que persiste en su cabeza.
En
el CMN “20 de Noviembre” existe un programa que considera el tratamiento
del Trastorno Obsesivo Compulsivo y la agresividad relacionada a otros
desórdenes psiquiátricos, y recientemente se ampliaron sus
alcances para otros padecimientos.
Para
que un derechohabiente sea candidato a la psicocirugía, primero
tiene que ser diagnosticado correctamente sobre su padecimiento y haber
sido manejado oportunamente con medicamentos; si después de un tiempo
razonable no supera su problema pueden considerarse pacientes candidatos.
Además,
un Comité de Psicocirugía, integrado por el jefe de la Coordinación
de Servicios Modulares, psiquiatras, electrofisiólogos, un neurólogo,
una neuropsicóloga, un psicólogo y los cirujanos funcionales
evalúan cada caso para determinar la procedencia de la intervención,
a fin de considerar al máximo los aspectos éticos, médicos
y el entorno social del paciente.
Para
llevar a cabo el procedimiento se invitan a las sesiones de trabajo a un
abogado del Instituto para que analice el punto legal del enfermo, a fin
de garantizar el respecto a sus derechos; si la persona se encuentra incapacitada
por su enfermedad, se orienta a los familiares en la toma de la decisión.
En todo este proceso no hay límite ni presión de tiempo,
ya que se ofrecen el máximo de alternativas antes de la intervención
quirúrgica.
Hernández
Salazar explicó que el TOC es un trastornos de ansiedad, potencialmente
debilitante y que puede perdurar de por vida. El individuo que padece esta
enfermedad se ve atrapado en un esquema de pensamientos y conductas repetitivas
que carecen de sentido y son angustiantes, pero muy difíciles de
vencer; si no se trata, puede destruir la capacidad de la persona para
funcionar en el trabajo, la escuela y en la casa.
Las
obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes,
experimentados como intrusos e inapropiados y que causan una angustia elevada.
El afectado trata de suprimir o neutralizar estos pensamientos con alguna
otra idea o acción, pese a reconocer que las obsesiones son producto
de su propia mente.
La
causa exacta del TOC es desconocida, pero la teoría más aceptada
refiere que este trastorno incluye un funcionamiento anormal en áreas
específicas del cerebro y se relaciona con el malfuncionamiento
de la serotonina, un producto químico cerebral.
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