B.234-2003
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México, D.F., a 16 de Agosto de 2003.
LA PSICOCIRUGÍA, EXITOSA ALTERNATIVA EN EL ISSSTE PARA TRATAR A PACIENTES CON ESQUIZOFRENIA Y DEPRESIÓN 
 

El CMN”20 de Noviembre atiende a derechohabientes con Trastorno Obsesivo Compulsivo y agresividad incontrolable

Esta modalidad se aplica como alternativa ante los límites de la farmacología
 


Los derechohabientes con problemas de esquizofrenia, depresión y ansiedad intratable, ya pueden regresar a sus labores de trabajo y vida social gracias a la aplicación de la Psicocirugía, modalidad neuroquirúrgica que se aplica satisfactoriamente en el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del ISSSTE.

El doctor Manuel Hernández Salazar, neurocirujano adscrito a la sección de Estereotaxia y Jefe de Enseñanza de la Coordinación de Servicios Modulares de este centro hospitalario, afirmó que esta especialidad se emplea en casos específicos, donde la farmacología no da resultados. Las operaciones cerebrales como la psicocirugía se mantienen vigentes para tratar algunos cuadros específicos, entre ellos el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), ideas de suicidio producto de cuadros depresivos, agresividad patológica, epilepsia y dolores irreductibles.

Con este procedimiento han sido tratados ya un paciente con Trastorno Obsesivo Compulsivo y cinco con agresividad incontrolable. Estas son personas que tienen un diagnóstico mental de esquizofrenia de diferentes modalidades, enfermedad incapacitante que es considerada crónica e irreversible. La aplicación de la Psicocirugía en estos casos no es para desaparecer la esquizofrenia, sino para suprimir un rasgo de este mal, que generalmente es la agresividad.

En este sentido, el neurocirujano abundó respecto de que la conducta no puede ni debe ser modificada en la esencia psicológica de cada individuo, por lo que se trabaja solamente para controlar la agresividad de quienes padecen el trastorno mental. 

Este procedimiento quirúrgico se realiza con apoyo de la estereotaxia convencional, que consiste en aplicar electrodos de profundidad, ya sea con el paciente sedado o despierto. La cirugía es guiada por coordenadas matemáticas a un punto clave.

Las personas que han sido intervenidas se encuentran en perfectas condiciones de salud y en ellas se han controlado sus impulsos hacia la agresividad. Con este tipo de operaciones, que han sido un éxito rotundo, también se ha logrado en algunos casos la desaparición o disminución de alucinaciones de pacientes esquizofrénicos.

La psicocirugía es una herramienta que puede cambiar los síntomas y la respuesta de quien padece algún mal mental crónico. Aunque el Trastorno Obsesivo Compulsivo es de baja morbilidad, es altamente incapacitante, ya que quien lo padece no puede moverse ni ir de una idea a otra si no rompe antes su obsesión, dijo Hernández Salazar.

Comentó que “la obsesión es un elemento que gravita en la mente del enfermo; es una forma muy catastrófica porque es quedarse fijo en un punto y el paciente no puede vivir el resto de sus funciones”. Una persona con este problema puede tardarse hasta 10 horas para bañarse. Hay otras que van manejando y se regresan para confirmar que no atropellaron a nadie, lo cual se debe a la obsesión que persiste en su cabeza.

En el CMN “20 de Noviembre” existe un programa que considera el tratamiento del Trastorno Obsesivo Compulsivo y la agresividad relacionada a otros desórdenes psiquiátricos, y recientemente se ampliaron sus alcances para otros padecimientos.

Para que un derechohabiente sea candidato a la psicocirugía, primero tiene que ser diagnosticado correctamente sobre su padecimiento y haber sido manejado oportunamente con medicamentos; si después de un tiempo razonable no supera su problema pueden considerarse pacientes candidatos. 

Además, un Comité de Psicocirugía, integrado por el jefe de la Coordinación de Servicios Modulares, psiquiatras, electrofisiólogos, un neurólogo, una neuropsicóloga, un psicólogo y los cirujanos funcionales evalúan cada caso para determinar la procedencia de la intervención, a fin de considerar al máximo los aspectos éticos, médicos y el entorno social del paciente.

Para llevar a cabo el procedimiento se invitan a las sesiones de trabajo a un abogado del Instituto para que analice el punto legal del enfermo, a fin de garantizar el respecto a sus derechos; si la persona se encuentra incapacitada por su enfermedad, se orienta a los familiares en la toma de la decisión. En todo este proceso no hay límite ni presión de tiempo, ya que se ofrecen el máximo de alternativas antes de la intervención quirúrgica. 

Hernández Salazar explicó que el TOC es un trastornos de ansiedad, potencialmente debilitante y que puede perdurar de por vida. El individuo que padece esta enfermedad se ve atrapado en un esquema de pensamientos y conductas repetitivas que carecen de sentido y son angustiantes, pero muy difíciles de vencer; si no se trata, puede destruir la capacidad de la persona para funcionar en el trabajo, la escuela y en la casa. 

Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes, experimentados como intrusos e inapropiados y que causan una angustia elevada. El afectado trata de suprimir o neutralizar estos pensamientos con alguna otra idea o acción, pese a reconocer que las obsesiones son producto de su propia mente.

La causa exacta del TOC es desconocida, pero la teoría más aceptada refiere que este trastorno incluye un funcionamiento anormal en áreas específicas del cerebro y se relaciona con el malfuncionamiento de la serotonina, un producto químico cerebral.